Pena: Es el proceso normal de reacción interna y externa a la percepción de una pérdida. Se puede dar como respuesta a perdidas físicas o tangibles (como una muerte) o a pérdidas simbólicas o psicosociales

(como un divorcio o la pérdida de un trabajo).

En este momento nos centraremos  en la dada por una muerte, delante de la cual este  proceso dependerá de la clase de relación y grado de acercamiento que se tuvo con la persona difunta, de la situación alrededor de la muerte, de si se conocía  que se iba a producir la pérdida con antelación y del tiempo de éste conocimiento previo.

Si se da un conocimiento previo, durante este periodo  se dará el sentimiento de “pena anticipada”  o dolor si se refiere al proceso de duelo normal que se da con anticipación a la muerte. Este dolor provee a los familiares y seres queridos de tiempo para absorber gradualmente la realidad de la pérdida y poder realizar los “asuntos pendientes” que se puedan tener con la persona que morirá, así  como poder despedirse de ella.

Cuando la pérdida no es anticipada, sino que se produce de repente se limita la capacidad de recuperación de quien se queda. Aunque intelectualmente se  pueda aceptar la muerte, existirán serias dificultades para su aceptación psicológica y emocional, con lo que la pérdida se verá como inexplicable y carente de sentido.

Hay que tener en cuenta tres tareas necesarias para reintegrarnos a la vida normal: librarse de la atadura con la persona muerta, reajustarse al ambiente donde la persona ya no está y formar nuevas relaciones. Esto no quiere decir que ya no queramos o que hayamos olvidado al  desaparecido, sino que estaremos preparados para dirigirnos a otros en busca de  satisfacciones, que por otro lado son necesarias para una subsistencia saludable.

Cada tipo de perdida implica experimentar algún tipo de privación, ante la cual se manifestaran unas reacciones determinadas. Estas reacciones suelen ser:

  • Psicológicas como  rabia, culpa, ansiedad y tristeza.
  •  Reacciones físicas  como dificultades para dormir, cambios de hábitos al comer, quejas somáticas o enfermedades.
  •  Y reacciones de tipos social que pueden incluir los sentimientos experimentados al tener que cuidar  a otros en la familia, del deseo de ver o no a determinados amigos o familiares, o del deseo de volver al trabajo.

Duelo: Es el proceso mediante el cual una persona se adapta a la pérdida e incorpora esta experiencia a su propia vida. También hay diferencias culturales, reglas, costumbres y rituales para afrontar la pérdida de un ser querido, que son determinadas por la sociedad y que son parte del duelo.

 

En el proceso del duelo se dan 4 fases:

1) Shock y  aturdimiento. Dificultad en procesar la pérdida.

2) Anhelo y búsqueda. Ansiedad por la separación, sentimiento de no aceptar la realidad de la pérdida, deseo de recuperar a la persona perdida y frustración por no conseguirlo.  3) Desorganización y desesperación. Sentimientos depresivos, dificultad para planear actividades de futuro y dificultades de concentración.

4) Reorganización y aceptación.

El psicólogo coach nos ayudará y acompañará en este proceso si es necesario y nos facilitará las pautas de acción para hacer  que la pena disminuya y nos podamos despedir sin sentimientos de culpa y mirando al futuro.

Montserrat Morales.  Psicóloga-Formadora-Coach  Más info en el  680904672  o en  info@cepsico.com  www.cepsico.com

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